“Lo que los niños no deben aprender es aquella táctica enfocada a ganar la competición”

El trabajo realizado por Dani Fernández en su etapa como entrenador en las categorías inferiores del RCD Espanyol y al frente de la Selección Catalana sub14 y sub16 le ha llevado a ser reconocido como uno de los mejores del fútbol formativo. Además, ha sido profesor en la Federación Catalana de Fútbol. El Instituto del Deporte Español ha tenido la oportunidad de conocer de primera mano diferentes aspectos de la enseñanza del fútbol formativo del técnico catalán.

Pregunta: ¿Qué características fundamentales posee el jugador de posición?

Respuesta: Tiene que tener un buen dominio de las funciones y responsabilidades de su posición, entendiendo que un jugador se comporta de forma distinta cuando está cerca o lejos del balón, cuando está directamente con el balón o defendiéndolo.

P: ¿Cómo entrena ese juego de posición?

R: Lo importante no es en sí la metodología de entrenamiento sino las reflexiones que surgen a partir del entrenamiento, los conocimientos que transmiten un entrenador y también el que esas experiencias sean significativas para el jugador. Es decir, que las puedan contextualizar en experiencias que vive en el terreno de juego y a partir de ahí crecer siempre en cuanto a una variabilidad de esas situaciones en el entrenamiento.

P: ¿Cómo se puede conseguir la aparición de “hombres libres”?

R: En el juego más que buscar la aparición de hombres libres la intención es la construcción de superioridades de todo tipo. Las más fáciles de construir son las numéricas, implican a dos o tres jugadores mínimo en un espacio concreto donde está el balón. La aparición de jugadores con ventaja posicional implica que esos hombres tengan un dominio de su posición, de su espacio y conozcan bien el espacio en el que juegan, cómo han de orientarse, qué estímulos han de tener en cuenta a la hora de actuar… Evidentemente primero construimos todos una estructura que facilite la aparición de hombres libres y a partir de ahí el jugador debe ir conociendo en función de su cercanía o lejanía al balón qué movimientos o qué concepto del juego le permite obtener esa ventaja.

P: ¿Prefiere construir la superioridad desde la primera línea o no arriesgar y que se construya desde el medio del campo?

R: Depende del equipo al que entrene. Creo que hay veces tienes equipos en donde los jugadores te pueden construir el juego, lo pueden iniciar, tienen facilidad para ser dominantes en esas situaciones, y existen otros contextos donde es más difícil de tener jugadores que otorguen esas ventajas a los de delante. Entonces, depende del sitio donde esté, depende del tipo de equipo que dirija, creo que me tengo que adaptar a esos jugadores para proponer un juego que sea eficiente.

P: ¿Cómo se combate la fatiga para aquellos equipos que juegan un partido cada cuatro días?

R: No he tenido la experiencia de dirigir equipos que jueguen competiciones entre semana, ósea que tengan que alternan competición semanal y de fin de semana. No he tenido esa experiencia porque no he dirigido fútbol profesional, imagino que el entrenamiento provoca dos tipos de fatigas: la emocional o mental y a nivel físico. Creo que hemos de dirigir el entrenamiento pensando en que esa fatiga no se acumule y no aparezca. Eso nos obliga a veces a plantear situaciones entrenamiento que son conocidas, repetitivas y el jugador se expone a pocos estímulos.

P: ¿Qué aspectos considera indispensables en la evolución profesional de jugadores jóvenes?

R: El más importante es la pasión por el deporte que hace. Cuando somos niños jugamos por amor al deporte, cuando nos vamos haciendo mayores –y ya cada vez el hacerse mayores es más antes, antes era a los 19 y ahora a los 15 se tienen comportamientos ya de joven-adulto, no en las responsabilidades sino en las libertades– el jugador deja de jugar por amor al deporte, lo hace por amor a la retribución que recibe por ello, la fama que comporta el ser profesional del fútbol, la exposición mediática de todo eso. Entonces el jugador tiene que olvidarse de todo eso y tenemos que conseguir como entrenadores que sienta amor por su profesión, que tenga ganas de venir a entrenar, le guste mejorar, tenga ganas de jugar por el mero hecho de jugar y que todo lo que es anexo al fútbol, que es accesorio, que eso no sea lo que en su cabeza le ocupe la mayor parte el tiempo.

P: ¿Cree que los niños debe aprender táctica desde el principio?

R: La táctica es el juego, por lo tanto es inevitable. Lo que los niños no deben aprender es aquella táctica enfocada a ganar la competición. Entendiendo que hay que ganar, porque el niño quiere ganar igual que cualquiera de nosotros, el problema está en que cuando entrenamos a niños pequeños olvidamos sus necesidades. Olvidamos que tienen que aprender una serie de cosas que son fundamentales en el juego como es el dominio de la técnica y de los conceptos básicos del juego y lo enfocamos todo a la construcción colectiva del equipo para hacer determinados movimientos tácticos o expresar determinadas estructuras tácticas que nos llevan a ser eficientes en la competición. Si yo entreno el viernes cincuenta minutos de balón parado con un alevín no lo hago porque eso sea lo mejor para él, lo hago para ganar. Si yo le enseño a mis jugadores ayudas en banda en un sistema determinado siendo alevines, lo hago para ganar no porque sea lo necesario para su edad. Entonces ahí no es culpa de los jóvenes entrenadores que empiezan sino de los clubes que generan esa ansia por competir y ganar y no organizan los clubes para ofrecer un tipo de conocimiento a los entrenadores y jugadores.  

Patricia Rey Bermejo

Patricia Rey Bermejo

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