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Luis García Conde: “La diferencia real entre los buenos porteros y los menos buenos es su actitud mental”

Luis García Conde comenzó su carrera como portero en la temporada 1999-2000 con el Atlético de Madrid B cuando el club estaba en segunda división, tras dos años con dicho equipo completaría las filas del Xerez en la temporada 2001-2002, y después emigraría dos años al Numancia. Abandonó la segunda división para sustituir a César Láinez en el Zaragoza, y pese a que firmó un contrato de tres temporadas, recibió la carta de libertad para jugar en el Getafe donde permanecería hasta fichar por el Tenerife para la temporada 2008-2009, club en el que permanecería tres años y donde no gozó de muchas oportunidades. Terminó su trayectoria profesional en el Huesca en segunda división.

Luis García comentará sus experiencias y sus conocimientos como portero profesional en el último módulo del curso “El portero, un especialista dentro del juego colectivo” impartido por Aitor Van den Brule (entrenador de porteros de la Federación Madrileña de fútbol).

A su modo de ver, Luis García comenta que la mayor cualidad de un porteo debería ser la fuerza mental ya que es importante que pese a que actúa poco en el juego, el portero debe saber cuándo actuar, debe saber leer el juego. “A veces el portero está 90 minutos parado y en el último minuto tiene una acción definitiva, yo creo que esa cualidad mental de estar metido en el partido cuando realmente no lo estás, es complicado”, añadía. Defiende que si un portero es profesional es porque tiene cualidades para estar ahí, pero que la diferencia real entre los buenos porteros y los menos buenos es su actitud mental y su capacidad de afrontar un error o saber elegir bien el momento en el que actuar.

Ante la pregunta de si es necesario que un portero controle el juego de balón con los pies su respuesta fue contundente: “Actualmente en el fútbol moderno es fundamental porque casi todos los equipos crean superioridad con el portero para la salida de balón, y si no maneja mucho el juego con los pies condiciona el juego del equipo”, aunque puso diferentes ejemplos de las necesidades de cada equipo: “en el Atlético de Madrid al portero no se le exige absolutamente nada con el pie, simplemente recibe cesiones y golpea en largo, sin embargo, el portero del FC Barcelona sí que debe saber jugar con los pies ya que es un equipo que siempre saca el balón desde atrás y debe manejar los dos perfiles siendo así uno más en la superioridad”.

Otro aspecto que considera fundamental es la estatura, pese a que indica que han existido grandes porteros que no han contado con una gran envergadura, al final esta es vital ya que estos paran los balones por centímetros, y si a un portero le quitas 5- 8 cm (más su impulso) se nota. Es ahí donde está la diferencia de tocar un poquito el balón y desviarlo al palo o no tocarlo y que sea gol. “Un portero bien trabajado con mucha altura y mucha envergadura siempre por ocupación del espacio va a parar más que uno bajito”, aclara.

Hace hincapié en que los guantes son la cosa más especial que tiene un portero, ya que no es lo mismo jugar en arena, césped artificial o césped natural, pero que igualmente son la herramienta principal de un portero. Como experiencia personal indica que es un maniático con los guantes: “Igual que ha habido veces que he hecho un partido con unos guantes y no los he vuelto a usar, he tenido guantes que, aunque estuvieran rotos seguía con ellos porque había hechos buenos partidos y tenía la seguridad de que esos guantes me ayudaban un poco más. Los guantes del portero para mi es casi una obsesión, es súper particular para nosotros”.

También se sinceraba en que los porteros deberían darles una importancia relativa a los entrenamientos de penaltis, y que pese a que todo se entrena en el fútbol, no hay que darle mayor importancia a los penaltis a no ser que sean en una final, pero que existen herramientas como el wyscout que indican dónde ha lanzado el jugador sus últimos 5- 10 penaltis y que en una final, el entrenador debería sacar la chuleta y mostrarle hacia dónde ha tirado los últimos lanzamientos, y ya que sea el portero quien tome la decisión final del lado al que tirarse: por intuición, por colocación, por la orientación de la carrera…

En cuanto a la importancia de colocar la barrera, explica: “lo importante es ver el balón, hay que colocar la barrera de tal manera que tú veas el balón y, además, hay que estar bien colocado en la portería. Si no ves el balón estás a ciegas, eso hace que salgas tarde y a veces da la sensación de que el portero quizás pudo hacer algo más, pero el problema radica en que no ve el balón. Es una acción muy difícil de entrenar”.

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Sara García Cantero

Sara García Cantero

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